CHALCO, MÉX. (11 de marzo de 2026) – El Gobierno Municipal de Chalco se encuentra bajo una asfixiante presión financiera. Actualmente, la administración enfrenta un acumulado de 307 juicios laborales, lo que representa un pasivo que asciende a los 99 millones de pesos, amenazando la estabilidad de las arcas públicas.
Una herencia de tres administraciones
El problema no es nuevo, pero su volumen ha llegado a un punto crítico. La «bola de nieve» jurídica comenzó a gestarse desde el periodo de Vicente Onofre Vázquez, pero alcanzó sus niveles más alarmantes durante las gestiones de Juan Manuel Carbajal Hernández y Miguel Gutiérrez Morales, quienes heredaron el mayor número de laudos sin resolver.
Las demandas, que exigen desde indemnizaciones millonarias hasta la reinstalación inmediata en puestos públicos, se encuentran radicadas en: El Tribunal Estatal de Conciliación y Arbitraje (Salas Tlalnepantla y Ecatepec).La Junta de Conciliación de Toluca, la sede de Valle de Cuautitlán-Texcoco.
Abigail Sánchez presidenta de Chalco señaló , «Enero cerró con saldo blanco en nuevas demandas»
Durante la quincuagésima sexta sesión de Cabildo, la alcaldesa Abigail Sánchez Martínez presentó un informe detallado sobre la situación legal. En un intento por calmar las aguas y demostrar control administrativo, la edil destacó que, durante el primer mes de 2026, no se registró ni un solo nuevo emplazamiento laboral.
»Les informo que del 1 al 31 de enero no se ha presentado ningún juicio nuevo. Los casos que atendemos son rezagos de administraciones pasadas. Nuestra estrategia es el diálogo directo para lograr acuerdos de pago que no quiebren al municipio», afirmó Sánchez Martínez ante el cuerpo edilicio.
La ruta de la conciliación
Pese a la magnitud de la deuda, la administración busca salidas negociadas para evitar embargos o la parálisis de servicios públicos. A la fecha, se reportó el primer éxito de esta estrategia: un acuerdo conciliatorio con un ex trabajador que recibió un pago superior a los 280 mil pesos, evitando así un litigio más costoso y prolongado.
El reto para la actual gestión será mayúsculo: desactivar una «bomba de tiempo» de 99 millones de pesos antes de que el presupuesto municipal se vea comprometido de forma irreversible.

